¿Hiciste de niño en el colegio aquel experimento de sembrar una alubia y ver cómo germinaba…?

Yo sí, y lo recuerdo como si fuera ayer.
Llevamos a clase un tarrito de cristal, un poco de tierra y una alubia.
La profesora nos explicó que, poniendo la semilla en la tierra y regándola un poquito cada día, obtendríamos una bonita planta.
Y todos mirábamos la alubia con escepticismo…
Así, seca, pequeñita, tan “poquita cosa”…
Y en cambio, una plantita es verde, con hojas, luego le salen flores…
¿No parece casi “magia”…?
Sembramos la alubia y la regamos…
Y no pasaba nada…
Venga a girar el tarrito y mirar cada cinco minutos y nada…
Y pasó ese día, y más días…
Y seguía sin pasar “nada”…
“Esto no funciona, no sale la plantita” decíamos cada día al llegar a clase, perdiendo la fe en el experimento y con ganas de tirar la toalla, los tarritos y las dichosas “alubias mágicas”.
“Paciencia, paciencia… Tened fe. Confiad y seguid regando y observando”, nos decía la profe.
Os imagináis el final de la historia, ¿verdad?
Después de varios días, se empezaron a ver, a través del cristal del tarrito, unas raíces que crecían hacia abajo…
Y, poco después, algo surgió con fuerza hacia arriba, saliendo de la tierra…
Primero un pequeño brote, que pronto se irguió y elevó su tallo al sol.
Y empezaron a salir las hojas.
¡Vaya fiesta cada uno con nuestra plantita!
¿Te das cuenta de que esta impaciencia la tenemos a menudo con nuestros proyectos?
¿Cuántas veces queremos ver resultados sin dar tiempo a que la plantita crezca?
Queremos cambiar algo y tomamos acción.
Pero pasa algo de tiempo y, si no vemos los resultados pronto, nos desanimamos.
Y dejamos de regar, de creer que es posible…
¿Cuántas veces nos habremos dado por vencidos cuando ya teníamos las raíces echadas y solo faltaba un poquito más…?
Sé paciente contigo mismo.
Si has sembrado la “semilla” correcta de lo que quieres conseguir mediante tu intención alineada contigo mismo…
…y la estás cuidando y regando a diario…
…solo es cuestión de tiempo que obtengas resultados.

Ten fe y confía.

Si quieres que te ayude con la “siembra” o en la espera, me encantará acompañarte en el proceso.

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