Mi padre dominaba el griego antiguo y el latín.

Era capaz de leer y traducir ambas lenguas con absoluta fluidez y disfrutaba muchísimo haciéndolo. Aún conservo alguno de sus libros.

De niña, me contaba muchas historias y recuerdo con claridad meridiana una de ellas sobre el “Oráculo de Delfos” que hoy me apetece compartir, porque siempre me pareció fascinante.

Delfos, en Grecia, estaba considerado el “ombligo del mundo”, ahí es nada…

Y existía allí un templo al dios Apolo.

Algo similar al actual “Camino de Santiago”, este templo atraía a muchos peregrinos y visitantes, según cuentan los escritos.

Acudía a él mucha gente en busca de orientación ya que en dicho templo había una sacerdotisa, una “pitonisa” (sí, ahí tienes el origen de esa palabra), que “ponía voz” a las respuestas de los dioses a las cuestiones que se les planteaban.

En una ocasión cuentan que fue un guerrero que estaba a punto de partir a una importante batalla y consultó sobre su suerte, para saber si sobreviviría a la guerra y volvería a casa sano y salvo o si, por el contrario, moriría allí.

Es fácil ponerse en los zapatos del personaje, intentando buscar claridad sobre un futuro incierto.

Porque además en aquellos tiempos, las bajas en la cruda lucha cuerpo a cuerpo del campo de batalla debían ser altísimas (añadidas a los que posteriormente morían por las infecciones contraídas a través de heridas a lo mejor más leves).

Y esa guerra podía tal vez truncar sus planes de futuro, cambiar la situación de su familia o de todo su país si era conquistado. O tal vez al contrario, podría traerle fama y gloria a su carrera militar por su valentía en caso de victoria.

Pero bueno, volvamos al oráculo…

La respuesta de la pitonisa (yo me la imagino tal y como me la contaba mi padre, en forma de susurro enigmático pronunciado muy, muy lentamente…), fue la siguiente:

 

        “Irás…

        Volverás…

        No…

        Morirás…”

 

Y yo estoy segura que el guerrero confirmó lo que ya tenía en su mente.

¿Tú cómo interpretas el oráculo?

¿Cómo lo has leído…?

Porque las palabras sueltas pueden dar lugar a diferentes interpretaciones, por lo que casi me apostaría algo a que cada uno escucha “lo que quiere”.

Es decir, si el guerrero iba con fuerza y confianza, seguro de su victoria, lo entendería como: “Irás, volverás, no morirás”.

Y saldría encantado, con más ganas y seguridad en sí mismo, imparable hacia la batalla.

(Y, por lo tanto, con mayores posibilidades de volver victorioso, sano y salvo)

Pero si iba con miedo, dudas, totalmente inseguro de sí mismo y de su suerte… ese guerrero fijo que escuchaba: “Irás, volverás: no, morirás”.

Y saldría tembloroso, con cero ganas de ir a la batalla, derrotado de antemano…

(¿A que es fácil pensar que tendría menos probabilidades de sobrevivir?)

Es decir que esta historia, además de resaltar la importancia que tiene la puntuación en el lenguaje para transmitir con exactitud el mensaje que queremos emitir, pone de manifiesto que el poder de interpretar los mensajes que nos llegan en la vida viene verdaderamente de cómo te sientas tú realmente en tu interior.

Para mí, ese es el “secreto” del oráculo.

Y eso es genial porque tú puedes aprender herramientas y hacer cosas para sentirte mejor, porque sobre tu interior sí que tienes poder (no así sobre los demás, sobre las circunstancias…)

Es normal y humano sentirse inseguro en ciertas situaciones fuera de nuestro control, pero siempre, siempre, podemos elegir la actitud con la que las afrontamos.

¿Qué te parece con confianza en nuestras posibilidades?

Porque ello nos llevará a interpretar las señales a nuestro favor, y a rendir mejor en nuestros proyectos.

Son todo ventajas.

Por cierto, en el templo de Delfos, también se podía leer esta inscripción rotunda y contundente: “Conócete a ti mismo”.

Pero eso vamos a dejarlo para otro día…

 

6 comentarios

  1. Cambian los tiempos ,avanzan siglos pero la mente actua igual si no la educamos
    Excelente repaso a la historia y a nuestra predisposición mental

  2. Cumple ser valiente al afrontar la adversidad. Los griegos lo sabían y gracias a tí, Pili, tambièn lo sabemos hoy nosotros/as.
    «Si piensas que estás vencido lo estás.. Piensa que puedes y podrás. Todo está en el estado mental» Lo leí un día y no se me ha olvidado.
    Fortuna audentes iuvat, buen lema de vida. Gracias por tus enseñanzas Pilar, seguimos! 😉

  3. Pili: Siempre un placer leerte por tu clarividencia y naturalidad. Hoy como dato muy significativo y especial, has abierto la portada del bloc, memorando a tu padre.
    ¡Orgullo recíproco de ambos!
    Pili: me sigues sorprendiendo.
    Abrazos.

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