¿Te sabes “la del limón”…?

A ver, te cuento la historia por si acaso…

Cierra los ojos.

Vaya, mal vamos…

“¿Cómo sigo leyendo entonces?”, te preguntarás (y con razón…)

Bueno, lo lees y luego lo pruebas.

O incluso a lo mejor no necesitas ni cerrar los ojos, tú sigue leyendo a ver…

 

Imagina que coges en tus manos un limón grande, de un amarillo precioso, bien maduro…

Tomas un cuchillo afilado y lo partes por la mitad, para luego cortar “un gajo”.

Sujetas ese gajo, bien jugoso, en tus manos y te lo acercas a la nariz para olerlo…

Mmmmm…

Y ahora… lo metes en la boca y lo muerdes.

Dime: ¿qué has notado?

No sé tú, pero yo ahora mismo estoy salivando…

Casi tal y como si tuviese el gajo de limón “de verdad” en mi boca.

Curioso experimento, ¿verdad?

 

Bueno, ¿y a dónde nos lleva…?

Pues a que es una prueba de que nuestro cerebro, hasta cierto punto, no distingue lo real de lo imaginario.

Porque fíjate que ha mandado la orden de “salivar” a nuestra boca simplemente con visualizar en nuestra mente ese “inmaterial” gajo de limón, con solo pensar en nuestra intención de morderlo.

 

Obviamente, otras reacciones no son tan claras como esta, pero existen.

Si rememoras un acontecimiento triste, seguramente notes esa emoción otra vez en tu cuerpo, aunque sea en menor medida (si la has aprendido a gestionar desde que ocurrió o ha pasado mucho tiempo, por ejemplo).

Los atletas de élite utilizan desde hace tiempo la visualización de su rutina deportiva como parte de su entrenamiento y se ha demostrado en diferentes estudios que se activan las mismas zonas del cerebro que durante la práctica “real”.

Por supuesto también tienen que entrenar en la pista o en el campo, pero es una herramienta complementaria muy útil para ellos y que puede marcar una gran diferencia.

 

Y entender esto sobre el cerebro nos puede dar una ventaja interesante si la aprendemos a utilizar.

Porque ocurre lo mismo cuando, por ejemplo, nos preocupamos por algo sin motivo.

¿Cuántas veces nuestra mente se ha “desbocado” imaginando escenarios rocambolescos en los que todo falla, nada sale bien, hay un accidente, te quedas “en blanco”…?

Pues sí, ahí también el cuerpo está reaccionando a esa situación, estresándose y poniéndose alerta para actuar ante algo cuya posibilidad real de que ocurra es… ínfima.

 

Porque es genial que nuestra mente y cuerpo reaccionen en situaciones límite y lo hagan eficientemente para asegurar nuestra supervivencia.

Ese es su objetivo principal, no lo olvidemos: mantenernos vivos y a salvo.

Pero tampoco hace falta que estemos haciéndoles “ensayar” sin parar cada día, con “falsas alarmas” una y otra vez, agotando las reservas de energía…

Porque ya sabes que cuando un pensamiento de los llamados “negativos” ronda en tu cabeza, suele seguir, y seguir dando vueltas durante bastante tiempo…

…con la consiguiente consecuencia interna que ahora entiendes mejor.

 

En cambio, introducir en nuestra mente conscientemente pensamientos que nos eleven, que nos hagan sentir bien, sueños que nos motiven…

…hace todo lo contrario e induce en nuestro organismo una reacción de tranquilidad, felicidad, armonía…

¡Vaya diferencia!

Porque desde ese estado podemos actuar con más eficacia, serenamente y centrados.

 

Y es que muchas veces no nos damos cuenta de que podemos elegir qué pensar.

Sí, así como suena.

Pero normalmente vamos en “piloto automático”.

Es lógico y humano que ciertas circunstancias, hechos, recuerdos… nos alteren y pongan en nuestra mente pensamientos que no querríamos elegir con su consecuente reacción interna.

 

Pero siempre podemos aprender a darnos cuenta y cambiar el foco de nuestra mente hacia algo más beneficioso para nosotros.

Piensa en el limón.

Con sólo pensarlo hace un ratito, pusiste la atención en algo distinto de lo que tenías antes en tu mente.

Pues puedes volver a repetir cuando quieras el experimento con otra cosa, otro recuerdo, otro pensamiento, y ver qué pasa en tu cuerpo.

Eso sí, ten en cuenta también que es posible que tengas “remanentes” de reacciones anteriores en tu interior, porque todo lleva su tiempo en desaparecer…

Pero utilizar esta herramienta a tu favor puede crear una gran diferencia en tu vida.

¿Te animas a ponerla en práctica…?

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